Quienes me rodean me dicen que debo estar orgullosa, que él se ha convertido en un hermoso muchacho que es profesor de algún deporte de alta competencia.
Sin embargo, yo no puedo alejar la funesta idea de que alguien me acaba de robar los dos tercios de la vida que me correspondía con mi hijo. Quiero desesperadamente a mi hijo pequeño de regreso.Me despierto anegada en lágrimas, y el llanto dura unos cuantos minutos más.
(Esto lo soñé luego de haber visto, después de años sin tener contacto con él, fotos del hijo de mi amiga S. que se convirtió en un cuasi adulto en cuestión de unos pocos años)

Sin importar con cuanto ahínco luchemos,
ResponderEliminarEs menester que de buena vez aceptemos,
Que aunque con toda fuerza luchemos,
El presente es lo único que tenemos.
Por lo tanto, por Dios, disfrutemos!
Fue impresionante, entre otras cosas, nuestro reencuentro. Pero lo mejor de todo, fue el hecho de volvernos a encontrar. Gracias!