miércoles, 29 de diciembre de 2010

Tories Vs Whigs

Un escritor amigo está tratando de recordar, para su nuevo libro, cuál era la forma en que los tories solían asesinar a los whigs. En mi sueño aparentemente hay una confusión entre tories y tugs, porque todos estamos seguros de recordar que había en efecto una manera ritual en que unos se deshacían de otros.

Yo le digo que lo voy a averiguar y busco en un libro de Thackeray que leí hace mucho en realidad, pero en mi sueño parece recién leído porque recuerdo el orden de las cosas, la ubicación aproximada de cada suceso en las páginas. Descubro, también, que había dinero olvidado en ese libro.

Sin embargo, no logramos dar con la anécdota del asesinato ritual torie,y mi amigo decide que utilizará otro argumento para su libro.

Tenemos la certeza de que el incendio terrible que están pasando por las noticias, ocurre en realidad en nuestro mismo edificio.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Reaparecido (de G.V.)

Soñó que iba caminando por la calle y se cruzaba de pronto con JL, nuestro desaparecido en democracia. El hombre se le aparecía, viejo y desorientado, y él se lo llevaba a otra parte, a ponerlo a resguardo, mientras pensaba lo que iba a hacer con él. (A lo largo de todo el relato JL es una especie de cosa, tierna y preciada pero cosificada al fin, que él siente el impulso de proteger) . En su sueño, se dice que no puede acudir de ninguna manera a la policía, y entonces llama a DM quien a su vez me llama a mí. Entre todos decidiremos qué hacer.

Finalmente, decide llevarlo a la Casa Rosada. En su sueño la Casa Rosada es una especie de refugio, de embajada o de meca a la cual llevar el reaparecido. Primero lo recibe el Jefe de Gabinete, y luego es la Presidenta en persona quien aparece para recibir al hombre-cosa, al símbolo que parece ser JL en este sueño.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Por el ojo de una cerradura






No me digan que la fotografía estenopeica, con esos bordes desdibujados y esa luz extraña, no parece extraída de un sueño.

Encuentro bucólico con R.C.

En este sueño, me encuentro, finalmente y después de tantos años, con R.C. Al principio mi actitud es un poco tensa e impostada. Nos hallamos en algo así como un gran jardín y aún no nos hemos visto.
Cuando finalmente se cruzan nuestras miradas, hay inmediata simpatía y ya no siento que deba estar nerviosa. Sonreímos y decidimos que nos sentaremos a charlar.
R.C. toma asiento en un banco sobre el césped y yo por algún motivo no encuentro ningún sillón que me parezca cómodo, por lo cual voy probando varios hasta que me decido a sentarme sobre el césped (cosa que no haría jamás estando despierta) Eso nos hace reír.
R.C. ha escrito libros para niños y rompe uno en mi presencia, diciéndome que ya es muy viejo. Yo le digo que es una pena, que podríamos habérselo regalado a mi hijo de cinco años. El entonces comenta otras cosas sobre sus hijos, y de pronto la conversación sobre nuestras familias y parejas actuales se torna natural. El me cuenta que debe regresar rápido a su casa porque su mujer sale de viaje y quiere estar con ella. Esto no me produce ninguna punzada de celos, lo cual, en el sueño, me sorprende.
R.C. insiste en que nos tomemos fotos; junto a nosotros está una de sus jóvenes colaboradoras quien candorosamente se ofrece a tomarnos una foto sentados en el parque. Yo sonrío y les digo que no me gusta que me saquen fotos, pero la toma sale linda.
Luego R.C. también insiste en que quiere darme una llave de su lugar de trabajo, el viejo laboratorio donde yo también trabajé en su día. Le digo, algo cohibida, que no hace falta ya que no volveré muy seguido por ahí. Pero él está muy decidido a dármela, y tiene en su mano un gran manojo lleno de llaves del que escoge la más pequeña (clara intromisión del cuento Barba Azul, que le leí a mi hijo la noche anterior)
Estamos frente a frente, charlando como en los viejos tiempos, sonriendo, relajados. Yo le cuento que unos minutos antes me he cruzado por azar con el Dr G… (célebre abogado que aparece en la tele) y hemos discutido acaloradamente sobre la existencia o no de Dios. Yo le he dicho que lo único que pretendo es que las personas religiosas acepten la posibilidad de que no haya un Dios, y consideren cuántas decisiones toman hoy en día basados en la total creencia de que sí lo hay. Dentro de mi sueño, esta reflexión me parece novedosa y brillante. R.C. se asombra y le divierte mucho mi discusión con el famoso personaje.
Y entonces comprendo por qué no me dio celos la referencia a su esposa. Es que este hombre que tengo enfrente, descubro de pronto, es bien diferente al que era hace quince años, cuando lo conocí. El rostro es vagamente parecido pero está más flaco, viejo, consumido. Incluso la nariz y la voz son algo distintas. De repente comienzo a dudar que se trate de él. Planeo, en el sueño, esperar a quedarme sola con la colaboradora para preguntarle si realmente se trata del Dr R.C. Luego me doy cuenta del absurdo. Es el, pero está más viejo, como es natural.
Cuando la colaboradora nos está por tomar una última foto, en la que posamos sonrientes, irrumpe el despertador.