lunes, 14 de diciembre de 2009

Sin título

Tengo problemas legales en Tampa, Florida. Así me lo hacen saber insistentes llamadas de un fiscal de ese estado.
Paralelamente y en el mismo sueño, pierdo un vuelo a Mar del Plata y me devano los sesos pensando qué excusa poner en mi trabajo para justificar el faltazo. Termino tomándome otro avión que vuela muy bajo entre los edificios. El piloto dice entre risas que no se había dado cuenta.
Esto es el sueño; en la realidad, se me está partiendo la cabeza por una crisis migrañosa que no me decido a combatir porque el Migral quedó en el piso de abajo.

martes, 8 de diciembre de 2009

En Paris



Fuimos con P a Paris, de vacaciones. Estamos parando en un hotelucho de dudosa reputación pero amigables intenciones, on parle espagnol, módicos dulces dejados en la almohada al atardecer.
Estamos de bruces en la cama sin terminarnos de creer que finalmente hicimos este viaje: los destinos a cubrir en pocos días nos abruman: La Tour Eiffel! El Museo de Louvre! Les Champs Elysees!
De pronto le digo a P como en una revelación, ¿te acordás de aquella excursión que siempre quisimos hacer, Paris iluminado? Una barcaza nos llevará por el Sena, dirigiendo un faro enorme a los palacios y monumentos que nos quiere mostrar. Habrá silencio en la travesía, sólo el haz de luz guiando nuestras miradas. No importará el idioma del tour.
Luego en el sueño está J, quien aparece de pronto bellísimo a mis ojos. Le digo que de todos, él podría ser aquel de quien me enamorara. Pero se lo digo sin intención, extemporánea, sólo a título informativo y para acabar con un secreto de años.
Este es un sueño donde las trazas de infidelidad no pueden contra el encanto de P y Paris.

sábado, 21 de noviembre de 2009

The Burning Plain

Alguien que conozco tuvo un bebé, y así pequeño como es, parece que dentro del sueño es algo lógico que se lo coloque sobre una especie de asadera, se lo cubra con una mantita y se lo meta al horno para calentarse.
Pero como existe también un hado del sueño, es evidente que la horneada se les pasa y cuando lo sacan, manta y bebé se quemaron por completo.
Siento culpa porque la manta era un regalo mío.

(Anoche vi The Burning Plain, de Guillermo Arriaga, donde hay, no en el orden de mi sueño por supuesto, un fuego homicida y un recién nacido)

domingo, 30 de agosto de 2009

Jean Paul


"Por la noche vemos vagar libremente los topos salvajes y los lobos que la razón diurna tenía encadenados."

Léon-Paul Fargue




"He soñado tanto, tanto, que ya no soy de aquí."

El sueño de Jonás (de G.V.N.)

Y entonces sueña……………

Cansado de pintar, termina un nuevo cuadro a color, traduciendo la fuerza en movimiento y sueña:…………. De cada historia perdida habrá una esperanza. De cada lágrima, un río de aguas cristalinas. De cada olvido, miles de recuerdos maravillosos de vida. El arte será magia y cada espectador subirá a su propio centauro. Entonces, tal vez el mundo será una flor o miles y miles de flores llenas de colores y alegrías. No habrá más pesadillas. Tampoco temores. Nadie será más que otro y tampoco menos que nadie. Buscarán un mundo nuevo, donde el Sol no deje nunca de brillar y en donde la Luna pueda mecer su blancura inmaculada en una estrellada noche de paz. Lloverán estrellas y cometas. Hablarán las plantas. Los animales danzarán al compás de músicas hechas por el viento. Las varillas dobladas serán arcos de triunfos, donde pasarán nuevos hombres y mujeres que brillarán al futuro. Nunca hubo tormentas o tinieblas que duraran más que un tiempo limitado. Atrás de ella, el día. Más atrás de la tormenta, el sol. Atrás de la sequía, campos bañados de alimentos y surcos invadidos por semillas maduras. Nada habrá para despreciar. ¡No, nada!
Despierta y se pregunta ¿Será?

Extraído de “Jonás el Pintor”

Ojivas nucleares

Se nota que hice algo terriblemente temerario porque me persiguen aviones cazas y uno de los misiles entra por mi ventana. Me roza el brazo pero estoy a salvo.
Entiendo entonces que es la hora de la fuga y bajo a una calle nocturna. Me infiltro en un comercio con el propósito de pasar por una de las vendedoras pero el encargado lo advierte al instante.
Vuelvo a huir pero sé que antes de hacerlo, de alguna manera y con un propósito desconocido, les relato a los empleados la anécdota del bar de Hemingway en Key West, el taburete desgastado y cómo los turistas creen que el genio les entrará por el trasero.
Cuando me escabullo, estoy de pronto en la casa de mi infancia y un hermano que no tengo me informa que a mi madre le han encontrado un tumor en la región occipital. La idea es tan angustiante que le digo a mi hermano que en ese caso voy a cambiar de sueño, o sea, le hago saber que en este caso voy a optar por esa certeza que tenemos en los sueños, de que un sueño es al final de cuentas sólo un sueño.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Un horror recurrente

No una, sino decenas de veces; uno de esos sueños recurrentes. Deambulo por un cementerio semi derruido; la mayoría de los mausoleos están rotos y dejan entrever su contenido. O sea, veo cuerpos marrones, casi amaderados, que sobresalen de los mármoles. Hay brazos, piernas, cráneos apolillados que se muestran a mi paso. El escenario es espeluznante. Creo que me gané este sueño en algun paseo adolescente por el cementerio de la Chacarita; en comparación con los cementerios judíos, que eran los únicos que yo conocía, los cristianos son terriblemente explícitos. Todo el ritual mortuorio, podríamos decir, es más sobrio y menos exhibicionista en el credo judío. En ese paseo vespertino con mi amiga C. que estaba loca por la imaginería fúnebre -vivía a dos cuadras del cementerio y desde su balcón bebíamos cervezas con vista al ángel que toca el clarinete- creo haber entrevisto tumbas a las que el tiempo había maltratado más de lo aconsejable. También eso difiere entre religiones: para los judíos, el muerto que entró a la tierra le pertenece, ha vuelto a ella; jamás se podría contemplar la posibilidad de pasarlo a un osario común luego de un tiempo. Tampoco está permitido hacer otra cosa que enterrar: por eso quizás los mausoleos, con sus ataúdes exhibidos, me impresionaron tan fuertemente.
En mi sueño doy vueltas laberínticas por un camposanto que cada vez me aterroriza más, aunque nunca logro dar con la salida antes de despertarme.

domingo, 16 de agosto de 2009

The Bell Jarr

Estoy con la mujer de D.T. Es mayor que él y se nota que está profundamente enamorada. Dice:
-D., cuando te vio el otro día, dijo: “cuando se pone zapatos no está nada mal”.Y en ese sueño yo ando descalza y vengo de dar un paseo semidesnuda por la plaza. El sol me pega fuerte en las piernas. Ella dice que me admira. Me halaga, y le pregunto cómo es que me conoce.
-Por supuesto- dice ella-, desde el 31 de Diciembre sé exactamente quién es Usted.
-¿Qué pasó el 31 de Diciembre?
Ella sonríe como diciendo “lo sabés mejor que yo”, y yo digo:
-Sobreestima mi memoria.
-El 31 de Diciembre usted publicó The Bell Jarr en ... (el nombre de una revista literaria)
-Se develó el misterio- le digo, señalando una publicidad de automóviles.- Me encanta que le guste lo que hago. Mi ideal es ser admirada por aquellos a quienes admiro. P. insiste en que le gusta lo que hago, pero... todo siempre está tan teñido por lo que siente por mí.
-La comprendo perfectamente- dice ella. Yo pongo una mano sobre su pierna. Me da una pena increíble que esté enamorada de alguien que no la corresponde.

Parece que hace unos años, y tal vez decepcionada porque P. no leía mis tonterías, fui Sylvia Plath por una noche.

Fractales

Mi madre corre en círculos y a cada cuadrante su fisonomía cambia: loba, matrona, figura dentro de un daguerrotipo. Se trata de un sueño, por supuesto. Veo que en su espalda flota una cabellera negra, imposible por lo negra, y me digo mi madre tenía el pelo rojo, me digo esto no es sino un sueño y en él yo no he nacido en ningún universo posible.Cuando veo esto ante mí, estoy en penumbras, en la duermevela. No podría haber un mejor escenario. Mi madre corre en círculos lobuna y espectral; loca de atar salta cuerdas imaginarias y yo la veo trazar la circunferencia perfecta.
La tarde se descompone en fractales: una rama dentro de otra rama.

sábado, 15 de agosto de 2009

Leones (de A.B.)

El recuerdo es muy preciso: (los leones) me persiguen, me escapo, a veces el felino no es un león pero puede ser un tigre; en ese caso en general es uno solo, avanza sigiloso, trata de comerme, a veces pasa indiferente a mi lado. En cualquiera de los casos es aterrador. Por suerte en general los olvido.

viernes, 14 de agosto de 2009

Y más Alice


Alice in Wonderland (ese gran sueño)













Antes de la prefiguración de las hermanas Liddell, ya eran patrimonio de los soñadores y opiómanos e intoxicados con mercurio: los naipes ambulantes, el enigmático gato encaramado en lo alto de un árbol, el sombrerero loco, la oruga oracular, las carreras en comité, la Liebre de Marzo y la Reina de Corazones...



O quizás sea el paso del tiempo que me hace creer que soñé todo eso antes de que el libro cayera por primera vez en mis manos.






Remedios Varo- Bordando el Manto Terrestre


Robert & Shana Parke Harrison, o la fotografía onírica




Guardián - Procesión







Alguien me roba años de mi vida

En el sueño, me despierto una mañana y mi hijo pequeño tiene de pronto diecinueve años. No salgo de mi estupor, ya que al irme a dormir la noche anterior, era un niño de cuatro.
Quienes me rodean me dicen que debo estar orgullosa, que él se ha convertido en un hermoso muchacho que es profesor de algún deporte de alta competencia.
Sin embargo, yo no puedo alejar la funesta idea de que alguien me acaba de robar los dos tercios de la vida que me correspondía con mi hijo. Quiero desesperadamente a mi hijo pequeño de regreso.
Me despierto anegada en lágrimas, y el llanto dura unos cuantos minutos más.

(Esto lo soñé luego de haber visto, después de años sin tener contacto con él, fotos del hijo de mi amiga S. que se convirtió en un cuasi adulto en cuestión de unos pocos años)

R. aparece en un sueño

Camino con mi amiga R. por la calle, hasta que ella me propone llevarla sobre mis hombros. Lo hago y curiosamente pesa algo más que un niño pequeño. Vagamos por una ciudad que desconozco, hablando sobre bueyes perdidos.

Recurrencias

Prender luces y no poder evaporar la oscuridad
Necesidad de morder
Caída libre
Se me caen todos los dientes, uno a uno
Sensación de tener la boca llena de algo espantoso
Gritar y que no se produzca sonido
Entuerto amoroso
Subir escaleras eternamente
Abrir puertas y más puertas en un recinto interminable
Viajar a algún sitio en el extranjero y no tener ni un centavo, ni el equipaje, ni destino cierto
Subir a un avión por trabajo y olvidar súbitamente adónde estaba yendo
Preocupación por un ser querido e imposibilidad de marcar su número al teléfono

jueves, 13 de agosto de 2009

El Sueño Truncado de Xanadu


En 1796 Samuel Taylor Coleridge se encontraba convaleciendo de una enfermedad en una solitaria granja de Exmoor. Acababa de tomar dos granos de opio para calmar sus dolores y se había quedado dormido. Al despertar y en medio de ese ensueño que todavía le provocaba el opio, comenzó a escribir un poema sumido en un éxtasis de inspiración. Llevaba unas cincuenta líneas cuando fue interrumpido por un agente de seguros de una localidad vecina. Coleridge trató por todos los medios de librarse del intruso, pero no lo consiguió y lo entretuvo casi una hora hablando de finanzas. Al terminar la visita, intentó retomar su visión del legendario mundo de Xanadú, pero ya le fue imposible. Durante muchos años consideró que no valía la pena ser publicado, pero finalmente se publico "Kublai Khan" -la parte recuperada al sueño- 20 años después de ser escrito.

Le Chien Andalu