martes, 8 de diciembre de 2009

En Paris



Fuimos con P a Paris, de vacaciones. Estamos parando en un hotelucho de dudosa reputación pero amigables intenciones, on parle espagnol, módicos dulces dejados en la almohada al atardecer.
Estamos de bruces en la cama sin terminarnos de creer que finalmente hicimos este viaje: los destinos a cubrir en pocos días nos abruman: La Tour Eiffel! El Museo de Louvre! Les Champs Elysees!
De pronto le digo a P como en una revelación, ¿te acordás de aquella excursión que siempre quisimos hacer, Paris iluminado? Una barcaza nos llevará por el Sena, dirigiendo un faro enorme a los palacios y monumentos que nos quiere mostrar. Habrá silencio en la travesía, sólo el haz de luz guiando nuestras miradas. No importará el idioma del tour.
Luego en el sueño está J, quien aparece de pronto bellísimo a mis ojos. Le digo que de todos, él podría ser aquel de quien me enamorara. Pero se lo digo sin intención, extemporánea, sólo a título informativo y para acabar con un secreto de años.
Este es un sueño donde las trazas de infidelidad no pueden contra el encanto de P y Paris.

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